¿Dónde termina la labor del Fotoperiodista?

La fotografía es muy grande, es hermosa y siempre debería de ir cargada de un significado, de una razón de ser. De algo que le permita al espectador atravesar sus sentidos y mover algún sentimiento en su interior. Sensaciones buenas, malas, encontradas, amor, coraje, esperanza, positivo o negativo. Simplemente poner un sentimiento y un vinculo entre la fotografía y el espectador.

Fotografía: Richard Tsong.2º lugar en la categoría “General News, single” WorldPressPhoto2018

Todos los géneros tienen cierto grado de dificultad, en menor o mayor medida. Todos parten de la misma base, pero cada uno tiene sus propios caminos y posibilidades. Siempre he admirado el trabajo del fotoperiodismo, no es un trabajo fácil, nunca. Primero por las condiciones de alto riesgo en que se puede desarrollar, su vida e integridad está siempre en juego. Segundo, es fotografía pura, no hay grandes trucos en la computadora, ni manipulaciones excesivas, toda la fuerza, toda la esencia de un suceso y de un momento se logra casi al 100% desde la cámara. Y eso es muy difícil de lograr, sobre todo cuando sometes tu trabajo a un concurso donde las reglas son claras y muy estrictas.

El World Press Photo 2018 otorgó el premio a la fotografía del año a Ronaldo Schemidt, con la fotografía titulada: Crisis en Venezuela. La fotografía muestra a José Víctor Salazar Balza  en el fuego en medio de violentos enfrentamientos con la policía antidisturbios durante una protesta contra el presidente Nicolás Maduro, en Caracas. Salazar fue incendiado cuando explotó el tanque de gasolina de una moto. Sobrevivió al incidente con quemaduras de primer y segundo grado. Sin duda una fotografía impactante en todos los sentidos.

La polémica nunca se hace esperar, siempre vienen los cuestionamientos: Esa fotografía está truqueada, Amarillista, no es tan buena, hay fotos mejores y una serie de etcéteras que nunca dejan conforme a los más exigentes. Al margen de todos estos cuestionamientos hay uno que llamó mi atención, Jonathan Jiménez escribió en mi página de Facebook lo siguiente cuando se dio la noticia de la fotografía del año.

“Y nadie sabe nada de Victor, ni de cuanto pasó, ni de como sus colegas guarimberos le ocasionaron estas quemaduras por su entrega a una causa no propia defendiendo intereses de poderosos que terminaron abandonándolo porque ni una cremita le gestionaron para su recuperación. lo conozco desde niño y da tristeza. buena foto y todo, las circunstancias en que fue tomada fueron terribles para él sobre todo, el no recibió premios sino heridas.”

Siempre hay algo más allá de una fotografía, un contexto, una historia, una crisis, una esperanza. El cuestionamiento de Jonathan también implica el trabajo realizado por Ronaldo y es la razón de ser de este texto. ¿Hasta dónde llega el trabajo del Fotoperiodista? Sin duda los alcances de la fotografía son muchos, una imagen tan fuerte por supuesto que refleja la situación tan difícil de un país y pone en los ojos del mundo el enfrentamiento. El fotoperiodista arriesgando la vida y la salud, buscan informar con sus fotografías y mostrar el horror en el que miles de personas viven durante una crisis. ¿Informar es suficiente? ¿Están obligados a tomar partido ante las crisis?

Indudablemente el texto de Jonathan me recordó a Kevin Carter y la situación que se vivió con la fotografía de un niño en hambre extrema y un buitre asechándolo. Es la fotografía que le dio una portada de The New York Times y le permitió ganar un premio Pulitzer. No solamente es una de sus fotografías más emblemáticas de su carrera, gracias a ella recibió muchos cuestionamientos de lo que hizo después de tomar la fotografía. La gente no podía comprender como se sentó a esperar, y la sociedad lo juzgó duramente. Acusado de ser “el verdadero buitre de la fotografía” y de haberse aprovechado de aquel niño al que no ayudó ¿Qué habría sido del niño? ¿Qué pudo hacer Carter por salvar al niño?

¿Hasta dónde debe de llegar la labor de fotoperiodista? ¿Qué más deben de dar para cumplir con su misión? Tomen en cuenta que muchos países es una de las profesiones de mayor riesgo, por los conflictos en los que trabajan o por amenazas de gobiernos que no apoyan la libre expresión. Hay que ser abiertos y objetivos, comencemos por ayudarnos entre nosotros mismos, al que se encuentra al lado nuestro y no necesitamos una cámara en la mano. Mis respetos siempre a los fotoperiodistas, son lecciones de fotografía por lo certeros que deben de ser y son una puerta de esperanza al mostrar y desnudar al mundo y sus contrastes.